Consejos para comprar un afilador de cuchillos eléctrico

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Un aspecto importantísimo en nuestra cocina es tener todo nuestro equipamiento en un estado excelente, pero, en ocasiones, dejamos de lado algunos de los elementos más importantes. Entre ellos, se encuentran los cuchillos. La importancia de que estén bien afilados va más allá de que corten bien, sino que también es fundamental para nuestra propia seguridad. Si no están bien afilados, necesitan que ejerzamos más fuerza sobre ellos, aumentando el riesgo de accidentes. Hoy, si necesitas afilar tus cuchillos, podemos echar mano a los afiladores eléctricos, más cómodos de usar que los manuales. Sin embargo, siguen siendo bastante desconocidos para el gran público.

¿Cómo funciona un afilador eléctrico? 

Esta herramienta facilita mucho la labor de afilado de nuestros cuchillo. Incluso si no tienes mucha experiencia en ello, es sencillo que lo hagas bien a la primera. Estos afiladores son aptos para casi todo los tipos de cuchillos, desde los destinados a cortar carne, hasta los jamoneros. Solo los de cerámica quedan fuera de esta posibilidad.

Para proceder a afilar los cuchillos, solo hay que pasa su hoja por las aberturas del afilador. El movimiento mecánico de estas aberturas, desgastan las hojas hasta conseguir el ángulo adecuado. Hay que tener en cuenta que hay diferentes modelos y que, en algunos de ellos, es probable que tengamos que introducir el cuchillo en varias aperturas diferentes.

En cualquier caso, en pocos segundos, nuestra herramienta estará lista para ser utilizada como el primer día.

¿En qué fijarse a la hora de compra un afilador?

Si queremos que el mantenimiento de nuestros cuchillos sea el mejor posible, debemos elegir un afilador de calidad, que cumpla perfectamente con sus funciones. Para acertar, hay varios puntos a tener en cuenta:

  • El ángulo de afilado: el recomendado, y más usado, para los cuchillos es de 20º.  Se trata de uno de los factores más importantes.
  •  Peso: el afilador no debe ser muy pesado, ya que complica mucho su transporte. Lo normal es que oscile entre los 100 y los 500 gramos, dependiendo de sus materiales.
  • Tamaño: aunque no afecte a su funcionamiento, lo mas cómodo es buscar uno que no ocupe mucho espacio y que podamos guardar en cualquier parte.
  • Material: existen opiniones muy diferentes sobre este tema. En general, los afiladores en el mercado suelen ser de cerámica o de tungsteno. Menos frecuentes, pero con resultados superiores, son los fabricados con piedra de diamante.

Obviamente, otro aspecto sumamente importante es la calidad del cuchillo en cuestión. Sin que cumpla ciertos estándares, da igual lo bueno que sea nuestro afilador.

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